El 16 y 17 de Noviembre, tuve el placer de asistir como invitado al festival Gironí Vad Festival de vídeo y artes digitales. Este es un evento donde una vez al año se junta lo más representativo del videoarte, la video-instalación y el género experimental. Si bien, yo cuando presenté El errante al público (allá por 2007) nunca se me hubiera ocurrido decir que era un cortometraje experimental, la verdad es que por alusiones ya me he acostumbrado a este apelativo. El errante Estaba seleccionado dentro de la competencia de vídeos monocanal, la cual tuve oportunidad de ver entera, ya que la programación si bien era muy amplia estaba bien organizada y podías verlo todo o casi todo. También tuve la oportunidad de ver casi todos los demás trabajos de video mural e instalaciones y conocer a muchos de sus autores.

Si bien yo provengo del mundo del arte y no tanto del cine, la verdad es que a día de hoy me identifico un poco más con el cine a secas que con el ambiente artístico. Y esto lo digo porque, si bien hubo vídeos y cortometrajes que me gustaron mucho, y algunos incluso me sorprendieron gratamente, la mayoría me dejó con una sensación de vacío bastante banal. Mucho rarismo y pocas nueces. No es que a mí el rarismo no me diga nada, sólo que había demasiado rarismo en muchos de los trabajos y el mensaje (que presupongo que lo habría) no quedaba claro. En muchas de las obras podía verse que el artista había disfrutado enormemente con su creación, pero lo que le dejaba al espectador eran solo las sobras de esa experiencia artística.
Por otro lado en el lado más personal, el festival me pareció magnífico; con una atención muy personalizada y cálida por parte de la organización. El ambiente artístico-festivo se materializó (como siempre suele ocurrir en estos casos) en una viva celebración de la vida y el vídeo de bar en bar donde los artistas/cineastas unidos en colectivo confraternizamos e intercambiamos opiniones y visiones del panorama artístico-cinematográfico y de la propia parxis de cada uno.

Aprovecho para saludar desde aquí a todos los artistas, críticos, estudiantes de arte, galeristas, cineastas, realizadores experimentales y a toda la organización del Vad. Agradecerles la oportunidad y aún más el premio, ya que El errante fue premiado junto con El tránsito de Elias León Siminiani y Vortice Remixer de Marcelo Fica con el premio "Metrópolis" que supone la compra de los derechos de emisión para el programa de La 2 de mismo nombre.
Podría decir otras muchas cosas del festival, pero es que si no este post no se lo va a leer nadie, así que prefiero callar, que el calla otorga, dicen. (Y de todos es sabido que los post largos no se los lee ni Perry Manson)
P.D. iré poniendo más fotos según me envíen los susodichos artistas, ya que solo llevaba el móvil y me quedé sin batería al poco de hacer estas 2.


